lunes, 9 de noviembre de 2009

To my little friend


Me quedé en blanco, en mi mente no había nada, ni color, ni sonido, ninguna sensación, nada.
De repente un calor sofocante comenzaba a subir por mi espalda, haciendome notar como ardían mis mejillas, sin necesidad de tocarlas. Todo daba vueltas, como un tiovivo que va demasiado rápido. Puedo denominarlo ira, decepción, tristeza, amor, dolor, no puedo describirlo todo con una sola palabra.
Me resultaba algo imposible y aterrador; encontrarme en esa situación que tanto esfuerzo me costó intentar evitar. No. No me esforcé lo suficiente, o no debí intentar evitarla... tarde. Ya era demasiado tarde para intentar aclarar nada. Me había roto el corazón, que ya era suyo, llevandose consigo un trozo. Como tantos otros que ya había repartido o me habían robado.
Era una prolongación de mi, expresaba mis pensamientos mejor que yo misma, nos entendíamos casi sin necesidad de hablar. Pero a pesar de todo eso, eramos tan diferentes...
Era la única persona con la cual podía hablar sin tapujos, a la que podía confiar cualquier secreto, por oscuro que fuese, hemos llorado y reido, cantado, bailado... pero todo debe tener un fín, es cuestión de tiempo. Lo sabía, en el fondo de mi ser, lo sabía.
Únicamente deseaba que siguieramos tal cual, y aunque ya estabamos distanciandonos, finalmente llegó ese día. Por mucho que cambien las cosas, o por mucho que se hable, nada será igual, porque yo aprendo de mis errores, y el más grande de ellos fue abrirle de esa forma mi corazón porque ha sabido herirme, ha sabido como hacerme sentir que no valgo nada, y sé que no fue su intención, al menos cuándo recapacitó en ello, pero por mucho que sigamos siendo amigas, por mucho que confiemos la una en la otra, mi corazón ya no será el mismo, mi mente intentará protegerse involuntariamente para no volver a sentir lo mismo. Vacío.
Ese oscuro y frío vacío que me rodeó y que aún sigue rodeandome haciendome sentir tan sola, tan triste... No puedo explicar ese sentimiento.
Siempre te querré, my friend.

1 comentario:

  1. Es un texto realmente triste y lleno de sentimiento. A veces la gente que mas te quiere y conoce es la que mas daño puede hacerte. Es ley de vida. Y pese a ello siempre he preferido sufrir esto a cerrarme. El sufrimiento, forma parte de nuestra vida, igual que la felicidad.

    Espero que las cosas te vayan mejor :)

    ResponderEliminar